Conexión Prohibida

noviembre 30, 2024



Capítulo 1: La Caza Comienza.


Recién cumplí 18 años, y siento que mi vida está a punto de cambiar. Quiero experimentar, descubrir quién soy y, si el destino lo permite, enamorarme. Sin embargo, hasta ahora ningún chico ha logrado encender en mí esa chispa que siempre describen los libros o las películas. Esta noche será diferente. He decidido arreglarme, resaltar mis rasgos latinos y salir en busca de algo... o quizás alguien, que me haga sentir viva.

He quedado con Tania, mi mejor amiga. Ella siempre ha sido el alma de nuestras noches, con su cabello largo teñido con californianas y su figura perfecta, fruto de una confianza que parece inquebrantable. Yo, en cambio, soy más curvilínea y menos segura. Aunque intento quererme, a veces no puedo evitar sentirme eclipsada por su presencia.

“Esta noche voy de caza”, me digo frente al espejo, entre nervios y emoción. Me recojo el cabello en una coleta alta y me enfundo en un vestido rojo que abraza mis curvas. Unos tacones negros completan el look, dándome la sensación de que esta vez soy yo quien puede brillar.

Tania llega a las doce en punto. Su vestido burdeos y su melena rizada le dan un aire salvaje que hipnotiza. Al verla, no puedo evitar pensar que, aunque nunca lo admitiría, la admiro profundamente.

—¡Estás preciosa, Paola! —me dice con entusiasmo.
—Tú estás para un tres y fuera —bromeo, buscando disimular mi nerviosismo.

Subimos a su coche y, tras media hora de risas y conversaciones, llegamos a una discoteca en Marbella. El lugar vibra con música reguetón, luces de colores y una energía eléctrica que me envuelve de inmediato.

En la pista, Tania y yo bailamos juntas, perdiéndonos en el ritmo de la música. Por un momento, olvido la idea de encontrar a alguien y me concentro en ella. Sus movimientos son fluidos y llenos de vida, y cada vez que nuestras miradas se cruzan, siento una conexión distinta, como si algo estuviera cambiando entre nosotras.




—¿Estás bien? —me pregunta Tania, acercándose más de lo habitual.
—Sí, solo un poco de calor —miento, aunque en realidad es algo más lo que me inquieta.

Entonces sucede algo inesperado. Durante un giro, nuestras bocas quedan a centímetros de distancia. Mis ojos se clavan en los suyos, y antes de que pueda pensar, siento sus labios sobre los míos. Es un beso suave pero lleno de intensidad, una sensación que me sacude por completo.

La música, las luces y la gente a nuestro alrededor desaparecen. En ese instante, solo estamos Tania y yo, atrapadas en una emoción que jamás había experimentado.

¿Será este el inicio de una aventura o el final de un juego arriesgado? Descúbrelo en la segunda parte aquí.

You Might Also Like

0 comments